TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD

Publicado en por SERVICIOS PARA EL DESARROLLO INTEGRAL HUMANO

El mito del trastorno de déficit de atención con hiperactividad 

¿Es lo mismo ser un niño inquieto que responde a su medio actual, ha ser un niño con una conducta perturbadora, como son aquellos niños que no prestan atención y parecen activos de manera excepcional?

 El trastorno de déficit de atención con hiperactividad es el término usado actualmente para describir déficit en la inhibición de la conducta, en la atención sostenida y la resistencia a la distracción, y en la regulación del nivel de actividad de acuerdo a las demandas de la situación (hiperactividad o inquietud). Este trastorno se le conocía como síndrome del niño hiperactivo, reacción hipercinética de la niñez, disfunción cerebral mínima, actualmente trastorno por déficit de atención (con o sin hiperactividad). Es cierto que el trastorno se diagnostica de acuerdo a los criterios diagnósticos del DSM sin embargo, no se realizan estudios ya que en 1998, se llegó a la conclusión de no tener exámenes independientes y válidos para el TDAH y sus causas son especulativas es decir no existen medios objetivos, ni pruebas que realmente comprueben la existencia del trastorno. Se consideran de gran importancia los factores socioculturales. Estos juegan un papel importantísimo en la forma en que se expresan las conductas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad propias de este trastorno así como en el significado o importancia que los padres , profesores y psicólogos les atribuyen a estas conductas y por consiguiente, en el nivel de tolerancia de estas personas .

Un criterio fundamental para el diagnóstico del TDAH es la dificultad de la persona para autorregular el comportamiento de acuerdo a las demandas familiares, escolares, interpersonales, Este dato demuestra que el diagnóstico de este trastorno no debe establecerse únicamente en base a la presencia de síntomas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad, ya que se estaría diagnosticando con el trastorno a personas que pueden estar bien adaptadas.
Para diagnosticarlo es necesario que los síntomas contribuyan al funcionamiento desadaptado de la persona. Sin embargo en la actualidad se hace un uso frecuente el diagnóstico de este trastorno, basándose en que presentan suficientes síntomas como para que se les clasifiquen según el DSM, lo que nos lleva a investigar de acuerdo a qué criterios son catalogados algunos niños con dicho trastorno y que realmente son niños sanos, que simplemente son producto de una moda actual.

La prevalencia del trastorno por déficit de atención, con hiperactividad, diagnosticado por psiquiatras de niños, fue 16.2%. Es decir, virtualmente uno de cada seis niños reunió los criterios diagnósticos para el trastorno. El problema es que el psiquiatra o neurólogo sin tener una evidencia científica, ya que no se cuentan con estudios de laboratorio y gabinete que comprueben la existencia del TDAH, recetan medicamentos a niños saludables y que a la larga esto producirá efectos en los niños, además que se han incrementado las cifras en la actualidad de 7 en cada 10 niños se encuentra el trastorno, sin tener una evidencia específica de las causas.
Debemos detenernos a considerar un ambiente actual sobre estimulado, acelerado, que ha sufrido cambios, en donde ha evolucionado y que los niños tienen que también evolucionar y sufrir un cambio en su conducta para poder adaptarse a este medio. El problema es que los profesores y padres que les ocasione problemas es motivo de mandarlos al psicólogo y que pueda ser motivo de diagnostico del trastorno, son padres que probablemente no saben manejar los límites y piden ayuda para que se les resuelva el problema, cuando el problema se convierte en no saber “educar” a los niños. Por eso es de gran importancia saber donde radica el problema, yaque a todo lo que no tiene una explicación se etiqueta como niño con déficit de atención e hiperactividad o ¿realmente en este siglo tenemos niños trastornados en su gran mayoría?.


De acuerdo al DSMIV la característica esencial del trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad-impulsividad inadecuados para el nivel de desarrollo. Los niños que padecen de TDAH muestran grados de impulsividad, hiperactividad y falta de atención. La impulsividad se demuestra al actuar cuando no le corresponde el turno, empezar una tarea sin que se le den instrucciones e interrumpir cuando hablan otras personas, manifestándose un comportamiento propenso a los accidentes, a realizar actividades peligrosas sin pensar en las consecuencias. 

Los sujetos afectos de este trastorno típicamente hacen comentarios fuera de lugar, no atienden las normas que se les dan, inician conversaciones en momentos inadecuados, interrumpen a los demás excesivamente, se inmiscuyen en los asuntos de los demás, se apropian objetos de otros, tocan cosas que no debieran, hacen payasadas. La hiperactividad incluye brincar, juguetear, manipular o tocar los objetos en forma constante, retorcerse y moverse en exceso cuando está sentado.

La hiperactividad puede manifestarse por estar inquieto o retorciéndose en el asiento (no permaneciendo sentado cuando se espera que lo haga así), por un exceso de correr o saltar en situaciones en que resulta inadecuado hacerlo, experimentando dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio, aparentando estar a menudo «en marcha» o como si «tuviera un motor» o hablando excesivamente. La hiperactividad puede variar en función de la edad y el nivel de desarrollo del sujeto; el diagnóstico debe establecerse con cautela en niños pequeños. Los niños pequeños y preescolares con este trastorno difieren de los niños pequeños normalmente activos por estar constantemente en marcha y tocarlo todo; se precipitan a cualquier sitio, salen de casa antes de ponerse el abrigo, se suben o saltan sobre un mueble, corren por toda la casa y experimentan dificultades para participar en actividades sedentarias de grupo en las clases preescolares (p. ej., para escuchar un cuento).


Los niños de edad escolar despliegan comportamientos similares, pero usualmente con menos frecuencia que los más pequeños. Tienen dificultades para permanecer sentados, se levantan a menudo, se retuercen en el asiento o permanecen sentados en su borde. Trajinan objetos, dan palmadas y mueven sus pies o piernas excesivamente. A menudo se levantan de la mesa durante las comidas, mientras miran la televisión o durante la realización de tareas escolares. Hablan en exceso y producen demasiado ruido durante actividades tranquilas. La falta de atención se muestra por medio del fracaso para seguir las normas y escuchar lo que dicen otras personas. 

Los sujetos afectos de este trastorno pueden no prestar atención suficiente a los detalles o Cometer errores por descuido en las tareas escolares o en otros trabajos, el trabajo suele ser sucio, descuidado y realizado sin reflexión. Los sujetos suelen experimentar dificultades para mantener la atención en actividades laborales o lúdicas, resultándoles difícil persistir en una tarea hasta finalizarla. A menudo parecen tener la mente en otro lugar, como si no escucharan o no oyeran lo que se está diciendo. Los niños que se clasifican con este trastorno, tienen problemas más serios que los niños simplemente muy activos, tienen deficiencias en la discriminación auditiva y visual, lectura, escritura y el desarrollo del lenguaje, son niños que fracasan en la escuela y en situaciones sociales, lo que da como resultado la pobre opinión de sí mismos. Como resultado tienen pocas relaciones interpersonales y problemas emocionales como la depresión. Las manifestaciones comporta mentales suelen producirse en múltiples contextos, que incluyen el hogar, la escuela, el trabajo y las situaciones sociales.


Para establecer el diagnóstico, se precisa que exista alguna alteración en por lo menos dos de tales situaciones Los signos del trastorno pueden ser mínimos o nulos cuando la persona en cuestión se halla bajo un control muy estricto, en una situación nueva, dedicada a actividades especialmente interesantes, en una situación de relación personal de uno a uno (p. ej., en el despacho del clínico) o mientras experimenta gratificaciones frecuentes por el comportamiento adecuado. Los síntomas tienden a producirse con más frecuencia en situaciones de grupo (p. Ej., en grupos de juego, clases o ambientes laborales). Por consiguiente, el clínico debe investigar el comportamiento del sujeto en distintas circunstancias dentro de cada situación.

A pesar de estos criterios es importante mencionar que en la actualidad se estima que en México, entre el 5 y 10 % de los niños en edad escolar presentan TDAH en donde se señala que desde 1988, el hospital psiquiátrico infantil, cuenta con la clínica de la atención y la conducta, en donde la hiperactividad figura como una de las principales causas de consulta. De los más de cuatro mil casos nuevos que se atienden al año, la cuarta parte que se atiende corresponde ha problemas de hiperactividad. (Salubridad, 2000). Las cifras han aumentado considerablemente, por ejemplo, en los Estados Unidos están diagnosticados más de seis millones de niños por problemas educativosen donde lo común es que el psiquiatra o el psicólogo dice a los padres que su hijo esta afectado por el trastorno lo cual afecta su capacidad para  aprender, mencionando un desequilibrio químico en el cerebro, y lo cual se aconseja o recomienda la administración del tratamiento farmacológico. Como los padres sólo desean lo mejor para sus hijos y confían en los consejeros, aceptan el diagnóstico dándoles la mejor solución posible. En 1998, El instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, llegaron a la conclusión de no tener exámenes independientes y válidos para el TDAH, ni datos que sea por el mal funcionamiento del cerebro, lo que luego de años de investigación clínica y experiencia, el conocimiento sobre las causas es especulativo. En la actualidad las causas son inciertas ya que todas son suposiciones por lo que se desconocen, según Sarason, 1996 Los niños que tienen este trastorno parecen tener todo el “equipo básico” necesario para desarrollarse y funcionar en forma adecuada. Sin embargo, algunas de las probables causas de acuerdo a las investigaciones son:
• La dieta sobre todo la ingestión de azucares, disminución del metabolismo de la glucosa en la corteza frontal y prefrontal.
• Maduración retrasada del sistema nervioso central 
• Actividad reducida en las áreas del cerebro que controlan la atención y el movimiento
• Componente genético
• Deficiencia de los neurotransmisores como la dopamina, la norepinefrina, serotonina.
 • Durante el embarazo las madres consumieron algún tipo de sustancias tóxicas.
• En la infancia haber presentado alguna enfermedad como la meningitis o encefalitis El problema radica en que no existe una evidencia científica que compruebe que el desequilibrio químico en el cerebro sea el responsable de los síntomas que se atribuyen al TDAH, ni que esta sea una enfermedad cerebral, no obstante los psiquiatras aseguran que es un hecho. En la Conferencia Nacional en los Estados Unidos en 1998, se llegó a la conclusión de que no existe información alguna que confirme que este Trastorno sea una disfunción cerebral. En 1999, La AMA se pronunció contra miles de niños saludables, que se diagnostican erróneamente con TDAH, en donde se menciona que el “diagnóstico es enteramente subjetivo, ya que no puede demostrarse con una prueba, depende de la interpretación, tal vez el niño sea grosero o no se quede en clase quieto, pero los límites entre un niño con TDAH y un niño muy saludable pueden ser confusos” .

El diagnóstico del niño hiperactivo no cuenta con pruebas o técnicas que confirmen de una manera precisa y evidente el trastorno, algunas pruebas que se realizan para diagnosticarlo son:
 • Una evaluación rigurosa en los distintos contextos (escuela,hogar) por los diversos profesores y padres.
 • Escala para padres de Conner
• Listas de verificación de los maestros
• Historia del desarrollo de la conducta del menor
• Exámen para descartar trastornos de la visión y auditivo
• Prueba de valoración de la inteligencia
• Evaluar de acuerdo a los criterios del DSM considerando por lo menos más de seis meses.

De acuerdo al DSM: Hallazgos de laboratorio. No hay pruebas de laboratorio que hayan sido establecidas como Diagnósticas en la evaluación clínica del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. En algunos grupos de sujetos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad se ha observado que ciertas pruebas que requieren procesamiento mental persistente ponen de manifiesto rendimientos anómalos en comparación con sujetos de control, pero todavía no está definido qué déficit cognoscitivo fundamental es responsable de este fenómeno. Es especialmente difícil establecer este diagnóstico en niños de edad inferior a los 4 o 5 años, porque su comportamiento característico es mucho más variable que el de los niños de más edad, pudiendo incluir características similares a los síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Además, ciertos síntomas de desatención en niños pequeños o preescolares no suelen observarse con facilidad, puesto que dichos niños habitualmente experimentan pocas exigencias de atención sostenida. Muchos niños pequeños sobre activos no llegan a desarrollar un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, es preciso ser cautelosos al establecer este diagnóstico en los primeros años de la vida. Habitualmente, el trastorno es diagnosticado por vez primera los años de enseñanza elemental, cuando queda afectada la adaptación escolar “Algunas veces el niño es inquieto y demuestra signos de TDAH. Y realmente no presenta esta condición ocasionalmente se presenta de manera similar, es una manifestación normal de una alta inteligencia conjugada con una alta energía"
 El comportamiento puede ser una respuesta al estrés de la vida del niño que no puede entender y no tiene la capacidad de lidiar con este estrés. Probablemente los padres tienen inadecuada relación o uno o ambos están sobre estresados, depresivos o la familia esta viviendo dificultades de comunicación. Sin embargo estos aspectos no se consideran realmente relevantes cuando los profesores y padres catalogan a un niño que probablemente este saludable como niño problema, y que el profesional de la salud lo etiqueta como niño con trastorno de déficit de atención con hiperactividad, afectando la percepción que el niño tiene de sí mismo y la que otros tienen de él, tanto en el presente como en el futuro. Según el doctor Walter: “Es casi seguro que a un niño que visite al psiquiatra orientado por el uso del DSM, se le califique con dicho trastorno psiquiátrico, lo cual se le trascribirán medicamentos, aún cuando este perfectamente normal…El virtual e inevitable se clasifique a todos como enfermos mentales representa una problemática y peligro para los niños saludables, ya que virtualmente todos los niños tiene suficientes síntomas como para que se clasifiquen con dicho trastorno”. Dentro del tratamiento que se les proporciona a los niños diagnosticados se encuentra el farmacológico que incluyen drogas psicotrópicas o antidepresivos como el Ritalin o la dexedrina, que estimulan el sistema nervioso, y pueden tener efectos colaterales como insomnio, dolores de cabeza, náuseas y desempeño cognoscitivo deteriorado. Teniendo también como complicación incremento del ritmo cardiaco y presión sanguínea, y mismos síntomas y efectos de la cocaína, como causa de suicidio en la abstinencia del medicamento. Lo cual se considera un primer problema del diagnóstico del trastorno por un psiquiatra. El problema es que al no existir una causa evidente y objetiva, así como un conjunto de pruebas diagnósticas, se abusa del diagnóstico de déficit de atención con hiperactividad, niños como ya lo mencionamos “sanos” son etiquetados por los padres y maestro, ya que ellos dan la evaluación y los datos la profesional de la salud quien en base a estos datos, ya no se realizan más observaciones y estudios que pudieran llevar a que probablemente sea “otro tipo de enfermedad orgánica como las alergias, envenenamiento con plomo o pesticidas, enfermedades intestinales, desnutrición, problemas médicos leves o graves, que presentan los mismos síntomas”(Walter,1998), y que a todos se les clasifique como niños con TDAH. Dentro del tratamiento se encuentran algunas recomendaciones como:
• Examinar que esta pasando en la familia si existen enfermedades o estrés.
 • Buscar ayuda si algún miembro de la familia esta deprimida
• Enfatizar la rutina orden en la vida cotidiana
• No ponerlo en situaciones difíciles
• Poner limites rigidos y establecidos
• Fijarse pequeñas metas diarias.
Fuera del tratamiento farmacológico, si observamos bien son demandas que surgen a partir del medio actual, en donde el estrés esta presente como parte de la vida cotidiana, en donde las demandas de la vida actual aceleran el ritmo de las actividades, y los niños se tienen que adaptar a nuevas demandas ambientales, en donde en la actualidad los límites en donde “las familias comenzaron a girar alrededor de los niños y los padres se volvieron democráticos y permisivos. En consecuencia, no es de sorprenderse que los chicos hayan resultado egocéntricos, consentidos, auto indulgentes, gimoteantes y faltos de control de sí mismos.”

atte:
Claudia de la Vega

Etiquetado en Escuela para padres

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actividades para niños con tdah 08/12/2016 01:55

Probaré algunos ejercicios que has compartido a ver si así ayudo a mi hijo, gracias por compartirlos porque me vienen de perlas

tratamiento tdah adultos 08/11/2016 09:32

Muy bien explicado, mi hijo sufre también un problema de atención y poco a poco vamos haciendo cosas para que se sienta mucho más cómodo ya que es la parte que nos toca como padres

Susana Giosa 09/22/2009 02:46

Muy bueno el artículo ¿una niña con retraso?. Necesitaría saber tu opinión sobre cómo iniciar en la educación sexual a un niño de 11 años con sindrome de Williams. Es un problema para padres con hijos que tiene pequeñas o grandes discapacidades. Muchas Gracias (me suscribí a tu Boletín) Susana Giosa